El Método Milanov se caracteriza por su estructura sencilla y intuitiva.

El niño empieza escuchando, cantando y bailando canciones que luego imitará por oído con el violín.

Cada canción está sabiamente pensada para abarcar una tarea bien precisa, y representa la preparación imprescindible para la siguiente.

Es oportuno bailar las canciones antes de tocarlas, lo que ayudaría a interiorizar la rítmica; y después intonarlas espresivamente, para que el niño pueda conseguir un sonido de buena calidad.

A menudo, las melodías se repiten, presentando variantes que llevan el niño a incrementar progresivamente sus habilidades, hasta dominar un material musical siempre más complejo.

Se parte de la premisa de que el niño, por naturaleza, ignora el concepto de la dificultad. Asi, se aprovecha esta ventaja para que él aborde, desde el comienzo, toda la gama de técnicas que conforman el arte de tocar el violín.

Por ejemplo, el niño puede, desde las primeras canciones, tocar en cualquier punto del diapasón, renunciando a la costumbre de aprender mediante posiciones, proceso que a veces puede resultar largo y aburrido.

Además, va aprendiendo las tonalidades guiándose de su oído y de las relaciones tonales que ha interiorizado previamente. Él oye la música en su cabeza, toma consciencia del lugar que ocupan estos sonidos en el mapa tonal, y aprende a ubicarlos en el instrumento.

El profesor se limita a guiarle y apoyarle en este camino, en vez de corregirle: el niño asume un papel activo en el aprendizaje y desarrolla su propia actitud crítica.

Ejercicios básicos

Estos ejercicios pertenecen al primer libro y son parte imprescindible en el proceso de aprendizaje del método.

Sencillos y eficaces al mismo tiempo, representan el "entrenamiento" cotidiano con el cual empezamos cada clase de violín. Duran solo pocos minutos, pero abarcan todos los movimentos básicos que un joven violinista necesita dominar a principio de su carrera. Esta era la costumbre en las clases de violín de Trendafil Milanov, en Bulgaria:  así lo es en nuestras escuelas de música, aquí en Madrid.

 

Ejercicio N. 14: El tornillo viajero
Ejercicio N. 13: El ascensor
Ejercicio N. 12: La vuelta al mundo
Ejercicio N. 11: Los pajaritos
Ejercicio N. 10: Pellizcar la cuerda III
Ejercicio N. 9: El pizzicato
Ejercicio N. 8: Pellizcar la cuerda II
Ejercicio N. 7: Pellizcar la cuerda I
Ejercicio N. 6: El arcoíris
Ejercicio N. 5: Viajando alrededor del talón
Ejercicio N. 4: El tobogán
Ejercicio N. 3: Los circulitos
Ejercicio N. 2: El meñique poderoso
Ejercicio N. 1: El parking